EXPERIENCIA EN SUSA - CUNDINAMARCA

Integración principal en la que nos abrimos los estudiantes a conocer las expectativas de los campesinos susenses. Para generar un colectivo entre todos los que participamos

Ella es Eina, es callada, tierna y alegre. Le gusta dibujar pájaros y siempre esta con su ruana rosada. Ella fue una de las niñas campesinas que nos acompañó en la trayectoria de trabajo en Susa

Como parte de compartir los saberes tradicionales, hablamos de las semillas nativas y criollas y su importancia en el territorio, de ahí, el señor Edgar y doña Flor fueron voluntarios a ser los guardianes de semillas de las fincas susenses

También desde afuera los estudiantes pudimos compartir de nuestras experiencias con ellos por medio de 3 talleres importantes: la creación de camas de doble excavación para las huertas, el biofertilizante líquido (supermagro) para fertilizar los cultivos y la paca biodigestora, para hacer uso adecuado de los desechos orgánicos de sus fincas. El ordeño fue parte de la experiencia diaria

Aquí, algunas de las semillas que compartimos con nuestros campesinos susenses. Semillas que enviaron desde Nariño, Santander y Boyacá con el único fin de generar mayor cohesión entre todos los que queremos cambiar el campo colombiano

Parte del ritual de semillas, era poner una intención en una semilla de maíz y ofrecerla al fuego para poder reafirmar nuestros sueños con esa semillita que dará fruto

En la creación conjunta de la paca biodigestora, bailamos al son de la carranga para que quedará muy firme y pudieran hacer uso de ella todos los partícipes

Aquí el grupo Tullpa tuvo la fortuna y honor de quedarnos en la casa de esta maravillosa familia. El señor Edgar, su esposa Patricia y sus hijos, Paola, John y David. Seres extraordinarios, humildes, sabios y llenos de energía y vida para seguir adelante con todas las nuevas experiencias. Nos enseñaron a torcer hilo, hacer cuajada, ordeñar, alimentar los terneros, sembrar, hacer envueltos de tres puntas y nos enseñaron del amor, en familia

Una de las vistas más lindas que se ve siempre, es desde el campo, desde lo rural, el que queremos preservar día a día

El es David, hijo del señor Edgar. David es un campesinito que nos robó el corazón a todos y todas los que pudimos ser parte de 4 días de experiencia. Su ternura, su energía, su risa, su ingenio y su amor incondicional por el campo, es un ejemplo de esperanza y paz


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